Beneficios de vivir en una residencia de ancianos

 

  • Libertad de movimiento. La mayoría de las residencias se encuentran a día de hoy adaptadas a personas con diferentes tipos de dependencias o patologías e incluso con dificultades de movimiento, gracias a ascensores o rampas. De esta forma, los residentes no tienen que limitarse a la hora de desplazarse, pudiendo salir a tomar el aire a los jardines o moverse con normalidad por las instalaciones y atravesar las puertas con sus sillas de ruedas si fuese necesario. Esta facilidad no sucede en los pisos comunes por falta de espacio y adaptación.
  • Menús adaptados a cada residente: La comida es otra de las cosas a tener en cuenta, en las residencias encontrarán menús elaborados diariamente y adaptados a sus necesidades alimenticias. En casa, sobre todo si viven solos no suelen ser tan cuidadosos a la hora de cocinar para ellos, ni disciplinados con los horarios de comidas. Esto también sucede cuando viven con sus hijos, ya que la complicada vida diaria de cada uno hace que no se suela comer a la misma hora.
  • Cuidado médico: Para una persona sola o simplemente una familia sería casi impensable poder permitirse un cuidado médico las 24 horas del día y todos los días de la semana. Sin embargo, en este tipo de residencias, al ser muchos los ancianos que viven en ellas, el gasto es compartido además de estar supervisados periódicamente.
  • Acompañamiento: La compañía es también algo que agradecen, y mucho, nuestros mayores. Las conexiones sociales son vitales para el bienestar personal, en estos centros se encuentran con gente de su edad, con la que pueden compartir aficiones y conversación. Esta es otra importante ventaja de vivir en una residencia frente a vivir solos en sus casas. Al igual que si los dejásemos sin compañía en nuestra vivienda mientras nos vamos a trabajar.
  • Mayor actividad: Debemos tener en cuenta que los ancianos estarán más activos en estos lugares que en sus viviendas o en las nuestras propias. En muchas residencias tienen actividades recreativas con personas que les organizan. La estimulación mental es imprescindible. Algunos programas incluyen ejercicios, reuniones sociales y excursiones programadas a diferentes lugares con encanto. En algunos centros las instalaciones están equipadas con piscinas y gimnasios para que no pierdan capacidades debido a la inactividad.

 

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